Uno de los principales problemas que tienen los detractores del Salto de Chira es que no comprenden o no han querido comprender cuál es el funcionamiento al que está destinada esta instalación, y esta realidad les permite todo tipo de elucubraciones, cada una más rocambolesca que la anterior.
Para intentar arrojar luz sobre la cuestión, vamos a procurar, por enésima vez, explicar el fundamento de todo este dispositivo y el porqué se convierte en un elemento crucial en la penetración de renovables.
El sistema se compone de dos depósitos situados a diferente altura. El depósito superior, presa de Chira, tiene una capacidad de 4.080.000 metros cúbicos, mientras que el depósito inferior, presa de Soria, tiene una capacidad de 32.300.000 metros cúbicos, existiendo un salto máximo entre ambas de 347 metros. Uniendo ambas presas, se colocará una tubería y unas máquinas que permitirán bombear el agua (subirla de Soria a Chira) mediante el aporte de energía eléctrica o turbinar el agua (bajarla de Chira a Soria) produciendo energía eléctrica. El caudal máximo con el que se bombeará el agua será de 53,40 m³/s, mientras que, para turbinar, este caudal será de 68,40 m³/s. Si tenemos en cuenta que la potencia nominal de las turbinas instaladas será de 200 MW, el tiempo que la central puede mantener esta potencia máxima será de:
Tiempo = (4.080.000 / 68,40) / 60 / 60 = 16,5 horas
Su función más básica consistirá en que cuando hay excedentes de renovables que se tendrían que perder por no “caber” en ese momento en la red, se bombea agua, hasta prácticamente dejar vacío el depósito inferior. Cuando se necesite la generación de electricidad, por no haber renovables, se deja caer el agua produciendo esta, hasta que el depósito inferior alcance su capacidad máxima. Este proceso se repetiría hasta el infinito, bombeando y turbinando la misma agua en un circuito cerrado. Obviamente, lo comentado sería en el caso idílico de que el depósito inferior estuviera completamente lleno y en el proceso de bombeo y turbinado no existieran pérdidas por evaporación, filtraciones, etc.
Para mantener la cantidad de agua que siempre proporcione las posibilidades máximas del sistema, así como llenar el depósito inferior la primera vez, es necesaria la implementación de un sistema de desalinización de agua, junto con el correspondiente bombeo auxiliar, que traslade el agua desalinizada hasta Soria. Esta planta desalinizadora está sobredimensionada para cubrir los menesteres mencionados, por lo que se podrán producir excedentes, que está acordado que sean gestionados por el Cabildo.
En las “Alegaciones al proyecto de orden por la que se aprueba la metodología de cálculo de la retribución de la central hidráulica reversible de Chira Soria” del 4 de marzo de 2022, REE hace una serie de consideraciones con respecto a estos excedentes:
- No se produce venta de agua, una figura incompatible con la actividad del Operador del Sistema.
- El modelo retributivo propuesto sólo contempla las necesidades de agua requeridas para el funcionamiento de la central, esto es, la necesaria para el llenado inicial de los vasos y la que se precisará para reponer las mermas (pérdidas por evaporación e infiltración) de las “aguas propias de REE” que se produzcan en los embalses a partir de entonces.
- El Consejo Insular de Aguas tiene derecho a disponer del agua excedentaria disponible, haciéndose cargo del coste de su producción, lo cual implica que se podrían dar escenarios en los que esta agua no fuera reclamada o lo fuera en su totalidad, y por lo tanto, la estación desalinizadora limitaría su producción a la estrictamente necesaria para mantener el nivel mínimo de operación que garantice en todo momento la plena operatividad de la central.
En definitiva, el Salto de Chira se comporta como una gran batería que además realiza funciones de generador de tipo A, para gestionar la no gestionabilidad de las renovables y para poder hacer frente a los regímenes transitorios como los que se producen como consecuencia de averías en el sistema. Esta enorme batería utiliza el agua como herramienta para conseguir sus fines y nunca como sistema de especulación para conseguir unos ingresos extras. Evidentemente, si así se considera, se pueden generar excedentes que pueden ser utilizados en otras actividades, pero serán terceros los encargados de gestionar esas cuestiones.


