«Hemos pasado de la era del calentamiento global a la de la ebullición global». Estas palabras fueron pronunciadas por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el pasado jueves 27 de julio en Nueva York. Con ellas se quiere resaltar los tintes dramáticos que el Cambio Climático Antropogénico ya están dejando sentir en todo el planeta y cuando decimos todo el planeta nos estamos refiriendo también al conjunto de las islas canarias y por supuesto a la isla de Fuerteventura. En esta isla concretamente las repercusiones que se van a tener son el aumento de la temperatura, la pérdida de playas y la erosión de la costa.
En un escenario moderado de la subida del mar las perdidas de playas y costas en Fuerteventura para el 2050, según el visor del Plan de Impulso del Medio Ambiente (PIMA), serían las siguientes: 950 metros de la Playa de Gran Tarajal enfrente de la Avenida Paco Hierro, 550 metros de costa en la localidad de Giniginamar, 1.100 metros de costa en la localidad de Tarajalejo, 3.000 metros de costa en la Urbanización Costa Calma, 6.000 metros de costa en la Playa de Sotavento de Jandía, 4.000 metros de costa en la Playa del Matorral, 6.000 metros de costa en El Cotillo, desde Playa del Castillo hasta Caleta del Marrajo, 5.000 metros de costa en la localidad de Corralejo, 6.700 metros de costa en el Parque Nacional de la Dunas de Corralejo, 3.000 metros de costa desde Playa de La Calera a Playa de Las Lagunitas en la Isla de Lobos, 1.700 metros de costa desde el muelle de Puerto del Rosario hasta la zona industrial Las Salinas, 3.700 metros de costa en Caleta de Fuste, desde Caleta de Espino hasta Casas de La Guirra.
Se prefiere no enumerar las pérdidas de costa para el 2100 porque ya se imaginará el lector que la lista sube considerablemente y se aleja del objetivo de este artículo.
Todo esto viene motivado porque el clima está cambiando, pero no como en otras ocasiones del pasado, sino a una velocidad de vértigo, provocado fundamentalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero que emanan de la quema de combustibles fósiles que están teniendo, si es verdad, por todo el planeta. Pero también es verdad que la isla de fuerteventura también contribuye negativamente con sus emisiones propias. De esta forma y en el Anuario Energético de Canarias de 2020 se puede ver que las emisiones de la Central Térmica de Salinas ascendieron a 364.492 toneladas de CO2 equivalente durante el año. Por otro lado, en Fuerteventura tenemos 57.060 vehículos de gasolina y 32.950 vehículos de gasoil. Si tenemos en cuenta que las emisiones medias de estos vehículos son alrededor de 2,35 y 2,54 kg de CO2, por cada litro de combustible, podemos hacernos una idea de lo que se emite a la atmosfera por estos conceptos.
Lo más preocupante no son los datos aportados, que lo son, sino el hecho de que tenemos la manera de paliar estos efectos nocivos en el medio ambiente y por unos u otros motivos no terminamos de decidirnos a ponerlos en marcha.
Efectivamente, el Instituto Tecnológico de Canarias ha desarrollado un inmenso estudio plasmado en siete estrategias que, con un cronograma creíble y realista, lleva a la economía canaria de la situación actual hasta una situación totalmente descarbonizada en el 2040. Este estudio, como no podía ser de otra manera, también contempla el caso de Fuerteventura en el que con una adecuada combinación de renovables no gestionables y la utilización fundamental del hidrógeno como vector energético, esboza un escenario de emisiones cero y con un sistema energético totalmente sostenible.
Lo único que quedaría sería que las autoridades competentes de Canarias y de la propia isla, consideren esta valiosísima aportación y con todos aquellos cambios que se consideren oportunos se pongan manos a la obra, pero con la premisa fundamental de que llegamos tarde y que ya no estamos en un escenario de “calentamiento global” sino en uno de “EBULLICIÓN GLOBAL”.


