No cabe duda de que la tarea de un cargo público sea ayuntamiento, cabildo o comunidad autónoma y estén en el gobierno o en la oposición, se nos antoja harto difícil. Es materialmente imposible que una persona domine la cantidad de normativa, estudios, informes y trabajos relacionados con su área de actuación. Se podría pensar que una parte de este problema se podría mitigar rodeándose de asesores que, si dominen cuestiones concretas, pero es común ver como esta figura se utiliza más para compensar requerimientos y lealtades políticas que para garantizar un marco profesional que sirva de arropamiento para este cargo público.
Desde nuestra ignorancia en las cuestiones políticas se nos ocurre pensar que quizás lo adecuado sería que paralelamente al grupo de gobierno, cada grupo de la oposición tuviera un equipo donde cada miembro fuera como el negativo de su homólogo que está gobernando y de esa forma, cuando se consiga ganar las elecciones se tienen a personas que dominan las áreas pertinentes.
Toda esta introducción viene a cuento por el apagón generalizado de la Gomera y las declaraciones posteriores de los responsables políticos acerca de ese asunto.
Da la impresión de que la mayoría de ellos han descubierto ahora que un alto porcentaje de la flota de grupos de generación de nuestras centrales canarias están obsoletos, con su vida útil terminada y pendientes de una solución.
Es fácilmente entendible que pedirles a estos mandatarios que estén al día del hecho de que: “Según se establece con el Real Decreto 738/2015, para el cálculo de la cobertura probabilística de la demanda sólo se pueden considerar aquellos generadores que se encuentren dentro de su vida útil regulatoria, hecho bastante importante en la situación de Canarias ya que existen varias unidades que han excedido su vida útil regulatoria o que se acercan al final de esta. De igual forma, existen determinados generadores que tienen un funcionamiento limitado dado que no cumplen con los criterios establecidos en la Directiva 2010/75/CE en lo relativo a emisiones industriales”. O bien que existe un registro denominado RAIPEE del ministerio donde se puede recabar esta información, puede resultar excesivo para sus señorías, pero si el gobierno autonómico se gasta una buena suma en completar un inmenso estudio como son las estrategias desarrolladas para elaborar el Plan de Transición Energética de Canarias (PTECan), llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Canarias, lo suyo sería que al menos lo ojearan o cuando menos, que alguien de su equipo lo leyera y luego le hiciera un resumen. Si esto hubiese ocurrido con todos nuestros responsables políticos, tanto del gobierno como de la oposición, el cero de La Gomera no hubiese extrañado a nadie y se hubiese tenido que entonar los “mea culpa” correspondientes por la responsabilidad que también les corresponde.
El estudio mencionado tiene fecha de publicación de febrero de 2021 y el se da todo lujo de detalles de la fecha en que fueron instalados los grupos, su “vida útil regulatoria”, cuando termina esta, pero lo más importante se pone el énfasis necesario de que este hecho (el que tengamos multitud de grupos obsoletos) debe de ser el acicate para un cambio de paradigma en el que de una forma decidida se pone negro sobre blanco el como se puede pasar de una situación calamitosa de grupos viejos, obsoletos, caducos y altamente contaminantes, a una situación de absoluta descarbonización de nuestra economía.
Creemos que no es de recibo que ahora con el cero de la Gomera nos rasguemos las vestiduras por la situación de las centrales, como no es de recibo que después de varios años de la publicación de las estrategias planteemos derribar todo lo realizado y comenzar de nuevo con una consulta ciudadana a ver como distribuimos las renovables.
Mucho nos tememos que los negacionistas climáticos y de las renovables que curiosamente son los mismos enamorados de la introducción del gas natural en las islas, aprovechen la coyuntura para dar un golpe de timón, tirar por la borda todo lo caminado en la lucha contra el cambio climático antropogénico y con las escusa de actualizar el parque de grupos generadores de nuestras centrales, sustituyan los grupos obsoletos por nuevos grupos de gas y de esa forma salvan a Canarias de los apagones, aunque dentro de poco no importen los apagones eléctricos sino los apagones climáticos.


