No es lo mismo

Ante la convocatoria de manifestación del 22 de octubre con el lema “Salvar Canarias, salvar Gran Canaria”, en la que entre otras cosas se quiere reivindicar la oposición a la construcción del proyecto Cuna del Alma en el Puertito de Adeje, en la isla de Tenerife, desde Salto a la Transición Ecológica queremos aclarar que estamos totalmente en contra de macroproyectos turísticos como el que amenaza el Puertito de Adeje y apoyamos sin fisuras a todos los colectivos que se oponen a su construcción. Dicho lo anterior, tenemos que manifestar nuestro total desacuerdo a que se equiparen macroproyectos como el mencionado con el proyecto del Salto de Chira, dado que los principios y finalidades de ambos proyectos son radicalmente distintos.

Desde los colectivos que se oponen a la construcción del proyecto de bombeo dan una serie de razones técnicas que para nada se ajustan a la realidad, y que entendemos se hacen desde una falta de información adecuada, porque de no ser así, serían muy graves sus afirmaciones.

En primer lugar, se afirma que “es una tecnología obsoleta que no ayuda a aumentar la penetración (suponemos que de renovables), solo contribuye a nivelar la red mediante el mercado de compraventa de energía”. Si bien cuando surgieron este tipo de dispositivos y en sistemas grandes como el peninsular esa podría ser una de sus funciones, hace tiempo que los sistemas hidráulicos reversibles pasaron a tener otras muchas funciones. En el caso de los sistemas aislados, ni por asomo se diseñan para esa tarea. Si se hubiese tenido un poquito de interés en recabar información correcta, simplemente con ir a la web del sistema eléctrico de El Hierro, se puede ver cómo, en ningún momento se bombea por la noche y se turbina por el día, sino que las condiciones del bombeo y el turbinado lo dicta el viento existente. Y sí, naturalmente hablamos de Gorona del Viento, ese “bodrio” de instalación que muchos tachan de fracaso total, olvidando que ha sido un laboratorio formidable para que el operador del sistema pudiera probar, en un sistema real, todas las técnicas y funcionamientos que ahora van a ser aplicados en el Salto de Chira.

El Salto de Chira tendrá varias características funcionales de carácter principal en su día a día:

  • Será una pila de dimensiones colosales para guardar los excedentes de las renovables cuando no quepan en la red.
  • A medida que aumente la penetración de renovables, será el sistema encargado de proporcionar la necesaria gestionabilidad, a la eólica y a la fotovoltaica, que por definición no son gestionables.
  • Al igual que Gorona del Viento ha permitido estar 25 días con una penetración del 100% de renovables, el Salto de Chira llevará al máximo de penetración las energías renovables en Gran Canaria, permitiendo, a corto plazo y al igual que el sistema herreño, muchos días en que la isla se abastezca solo con renovables completamente. En el futuro, y con apoyo de más bombeos, se conseguirá un sistema totalmente sostenible y verde.
  • Funcionará como un generador tipo A, que proporcionará las condiciones adecuadas para solventar regímenes transitorios e inestables, propios de momentos con incidencias.

En segundo lugar, se dice que “no contribuye a la descarbonización. No tiene nada que ver con el cambio climático”. Decir que un sistema que abre la puerta a una penetración del 100% de renovables, que permite eliminar la quema de una sola gota de combustible fósil en nuestra isla y que garantiza un sistema verde y sostenible, “no contribuye a la descarbonización”, es un argumento que se descalifica por sí solo.

En tercer lugar, “la capacidad de almacenamiento de Chira es irrelevante e innecesaria”. Al parecer esto se debe a que si se compara con las presas peninsulares, la nuestra se queda muy corta, obviando un dato categórico: mientras el sistema peninsular tiene una punta de unos 32.000 MW, la punta de Gran Canaria es de apenas 490 MW. Para hacernos una idea más clara, hace poco se inauguró una de las centrales hidroeléctricas reversibles mayores de Europa, Nant de Dance, en el cantón de Valais, Suiza, con una potencia instalada de 900 MW. Pues bien, si esta instalación estuviera en España la relación sería de 35,6 veces, mientras que en el caso grancanario la relación es de 2,45. Obviamente, a pesar de ser netamente menor, su impacto en el sistema que se integra es infinitamente mayor.

En cuarto lugar, “la desalación y el bombeo encarecen los costos de la central y la salmuera afecta a la costa de Arguineguín”. Aquí es donde el desconocimiento del funcionamiento a futuro de este dispositivo aparece en su grado máximo. Al parecer se tiene interiorizado que el sistema bombea el agua que se desala, obviando que para el llenado de la presa inferior se tarda “más de un año”.

El sistema idealmente funciona como un circuito cerrado donde el agua que se turbina y bombea es la misma una y otra vez, hasta el infinito. Obviamente en la realidad hay pérdidas, filtraciones, evaporaciones, amén del agua para riego, y son estas deficiencias las que cubre la desaladora. Si se paran a pensar las personas que esgrimen este argumento, comprenderán que el simple hecho de plantearlo los deja en un mal lugar desde el punto de vista intelectual y técnico.

En quinto lugar, “apostamos por un modelo energético distribuido”. En esto coincidimos, salvo que nosotros no queremos grupos de combustible fósil, aunque sean pequeños, no queremos ingentes cantidades de baterías de litio distribuidas por doquier, y tenemos la certeza de que un sistema basado en eólica y fotovoltaica sin bombeos está condenado al fracaso y a perpetuar el combustible fósil en nuestra generación.

Por último, queda la cuestión del impacto ambiental ocasionado, que evidentemente existe, como el que se dio en su día cuando se construyeron las presas de Chira y de Soria. Pero en este punto, visto todo lo comentado y viendo venir los efectos del cambio climático antropogénico, es necesario tomar medidas urgentes que erradiquen de una manera absoluta las emisiones de CO₂ de nuestro modelo productivo, y el sistema eléctrico es uno de los focos contaminantes más importantes.

Los que están en contra del Salto de Chira no acceden al impacto medioambiental que originará esta obra a cambio de mantener grupos de combustibles fósiles en el sistema eléctrico. Nosotros no queremos mantener ni una gota de combustible fósil en nuestro sistema eléctrico a cambio de permitir el impacto ambiental en un barranco en concreto y de una manera controlada y limitada. Pongamos todos en una balanza ambas posiciones y veamos hacia dónde se inclina.


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