El día 27 de febrero pudimos leer en este medio, unas declaraciones del Director del Master de Energías Renovables de la Universidad de La Laguna, Don Ricardo Guerrero, dentro del artículo titulado: “Dónde colocar los molinos de eólica marina en Canarias y el reto de no repetir errores del pasado”, donde decía lo siguiente: “La primera opción debe ser el autoconsumo en las cubiertas y en los tejados de las casas. Puede ser el sustento mayoritario de la generación eléctrica de Canarias”. Después de leer estas palabras se nos ha llenado el alma de gozo al poder comprobar como un señor con tanto prestigio, dice a las claras que todo lo concerniente al sistema eléctrico que hay montado hoy en día, es una auténtica patraña y una estafa con mayúsculas, porque “si llenamos nuestros tejados de placas fotovoltaicas la mayor parte de nuestras necesidades de electrificación estarían cubiertas”. Es enormemente gratificante como con un concepto tan revolucionario, podemos dejar de necesitar, centrales eléctricas, subestaciones, estaciones transformadoras, líneas de todas las tensiones habidas y por haber y cientos de miles de trabajadores que mantienen esta improductiva farsa. También podremos acabar con la eólica terrestre y marina que tanto afean nuestros horizontes, así como esos macrohuertos fotovoltaicos de miles de placas que acaban con nuestros productivos terrenos agrícolas. Por supuesto, magaconstrucciones como El Salto de Chira dejarán de tener sentido, porque con el autoconsumo solucionaremos todos nuestros problemas.
Cuando leímos estas palabras y cometiendo la osadía de plantear algunos números, nos dio por pensar en lo que necesitaría un edificio de 50 viviendas. Suponiendo una electrificación media, cada vivienda necesitaría un equivalente a 5.000 vatios en placas fotovoltaicas, lo que nos da un total de 250.000 vatios de demanda total. Si tenemos en cuenta que cada panel proporcionaría unos 500 vatios, tendríamos que, para cubrir las necesidades de este edificio, se necesitarían 500 placas. Si ahora consideramos que cada placa ocupa 2 metros cuadrados, colocando las placas acostadas una al lado de otra, nos supondría 1.000 metros cuadrados de cubierta. Como expertos consultados nos indican que las placas deben tener cierta inclinación y que no puede haber sombras de unas con respecto a otras, esos mil metros cuadrados se nos puede ir fácilmente al doble. Por otro lado, como resulta que por la noche no hay sol necesitaríamos baterías que acumularan durante el día. Por tanto, en cada vivienda habría que localizar una ubicación para un banco de baterías, en un lugar seguro, porque las baterías poseen elementos corrosivos. A todo esto, habría que sumar la posibilidad de que en días nublados no se consiga suficiente potencia para abastecer la vivienda y a la vez cargar las baterías.
Como podrá comprender el lector, al hacer estos números las cosas no nos terminaban de cuadrar, pero dado que el argumento inicial proviene de quien proviene, tenemos que concluir que debe de haber alguna cuestión que se nos escapa, porque seguro que todo esto ya ha sido tenido en cuenta al plantear lo planteado.
Lo que si nos ha quedado claro es el potencial de negocio que tiene este tema. Se podría elegir una zona con alto potencial de radiación solar como puede ser Adeje, se podría buscar una empresa fuerte que respaldara el proyecto como por ejemplo EON y conseguir que este municipio fuera autosuficiente, para aquellos incrédulos que aún siguen pensando en la necesidad de un sistema más complejo, cuando simplemente con la fotovoltaica tenemos la solución.


