Eólica marina

De todas las generaciones eléctricas no gestionables que utilizan energías renovables, la más compleja desde el punto de vista técnico en sin lugar a duda la eólica marina o eólica “offshore”. Efectivamente, los aerogeneradores marinos que conforman estos parques offshore presentan una serie de característica técnicas que los hacen tremendamente complejos de fabricar y de diseñar. En primer lugar, el ambiente marino al que están sometidos los hace muy proclives a la corrosión y degradación implícito del entorno, lo que obliga a utilizar materiales y diseños muy vanguardistas y altamente especializados. Por otro lado, tenemos la necesidad de cimentarlos al lecho marino o bien anclarlos dependiendo de si son flotantes o no. Además, las infraestructuras para transportar la energía generada se antoja arto complicada porque hay que desarrollar subestaciones que van a funcionar en alta mar, así como largos y complejos cables submarinos que van a traer la electricidad a tierra.

Todos estos factores y algunos otros, hacen que estas instalaciones sean altamente costosas, llegando incluso al orden de tres y cuatro veces el coste de un parque eólico en tierra.

Sin embargo, vemos como cada vez más las instalaciones offshore se van extendiendo por todo el planeta, convirtiéndose en el eje troncal del cambio de paradigma a una generación renovable, para descarbonizar lo antes posible los sistemas eléctricos.

Antes de proseguir en las razones de este auge convendría aclarar algunos conceptos. Es común hablar cotidianamente de los watios que tiene un electrodoméstico. Así por ejemplo podemos decir que tenemos un secador de pelo de 1.000 watios, lo que nos da una cierta idea de lo potente que puede ser. Sin embargo, cuando vamos a pagar “la luz” no nos aparece un apartado que diga “por tener un secador de 1.000 watios se le cobra tanto”. Lo que aparece es una cantidad de kilovatios hora (kWh), que viene a ser la energía consumida y no la potencia de los elementos que tenemos en casa.

Volviendo al ejemplo del secador de pelo, no pagaremos lo mismo si tenemos el secador encendido cinco minutos que si lo tenemos una hora. Pues bien, si nosotros tenemos nuestro secador encendido una hora, el gasto que hemos hecho es de 1.000 vatios hora, es decir un kilovatio hora (1 kWh). Pues bien, ese kWh es la energía consumida y los 1.000 vatios (1 kW), será la potencia del electrodoméstico, que será la que deberemos tener en cuenta para cuando gestionemos la potencia de contratación de nuestra vivienda.

Con los grupos generadores ocurre algo similar, solo que en vez de pagar ellos a ellos se les paga. Si tenemos un generador de un megavatio (1MW), la energía que es capaz de generar dependerá de esa potencia y del tiempo que esté funcionando. De esa forma, la energía máxima anual que puede llegar a proporcionarnos ese generador de 1 MW será la siguiente:

Energía = 1 MW x 24 horas x 365 día = 8.760 MWh

Para poder comparar el grado de eficiencia de los generadores surgió el termino “Factor de Capacidad” y que viene a ser el porcentaje de energía que produce con respecto al valor máximo que podría producir. En el caso mencionado el factor de capacidad sería del 100%.

Obviamente ninguna máquina puede estar funcionando 24 horas 365 días al año, porque existen averías, hay que hacer mantenimientos, paradas imprevistas, etc. Para hacernos una idea los grupos térmicos de combustibles fósiles tienen un factor de capacidad en torno al 80%, la generación geotérmica un 85%, la fotovoltaica fija sobre el 19%, la fotovoltaica con seguimiento a un eje el 28% y a dos ejes cercano al 33%. Por último, la eólica terrestre está en torno al 20% aproximadamente.

Si con todo lo expuesto hasta ahora decimos que el factor de capacidad de la eólica marina está en torno al 60%, podremos comenzar a apreciar el verdadero alcance de esta tecnología. Efectivamente la potencia e intensidad del viento mar adentro es mucho mayor que en tierra por lo que los aerogeneradores marinos producen mayor cantidad de energía que sus hermanos de tierra. Un aerogenerador offshore produce el triple de energía que su homónimo de tierra de igual potencia.

Pero es que además de ser el viento más intenso también es mucho más constante y de esta forma la generación producida es mucho más estable que la generada en tierra, donde es usual que las curvas de esta generación sean auténticos dientes de sierra con continuos picos y valles que crean muchas distorsiones en el sistema eléctrico.

Por último, hay que mencionar el hecho de que al existir menos restricciones de todo tipo en la offshore los aerogeneradores pueden tener mayor envergadura y de esta forma mientras que para la eólica terrestre suele ser lo habitual aerogeneradores de hasta 5 MW en la eólica marina suele ser normal aerogeneradores de 15 MW y más.

Por todas las razones esgrimidas y por otras más complejas la eólica marina es sin lugar a dudas uno de los pilares tecnológicos de la descarbonización de los sistemas eléctricos y está llamada a tener un desarrollo muy importante en los próximos lustros.

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