Desde este grupo sabes perfectamente reconocer las bondades cuando se muestran de una manera clara y rotunda y es lo que vamos a hacer desde estas líneas con uno de los “gurús” más importantes de ese grupo ecologista denominado “Salvar Chira Soria” y que no es otro, sino que el señor Don Eduardo Martín Almeida.
Es de todos conocidas sus sesudas disertaciones, tanto escritas como en vídeos, acerca de lo pernicioso de las centrales de bombeo, esa tecnología, que, según él, pertenece al pasado y que no aporta nada a la transición energética en nuestras islas. Por tanto, el considerarla la piedra angular de una alta penetración de renovables es un disparate sin sentido y por lo que hay que apostar, es por la implantación de grupos pequeños y con respuesta rápida.
Si partimos de estas premisas y siendo totalmente coherentes en los planteamientos, no queda más que concluir que la Planta de Totisa es una necesidad imperiosa para el puerto de Las Palmas, que el gas es un mal menor, pero necesario y que todo el que oponga a este razonamiento, es tan solo un ignorante, carente del más mínimo conocimiento tecnológico de la situación actual del sistema eléctrico de Gran Canaria.
Es de agradecer que aquellos que se oponen a los bombeos reversibles comiencen a ser coherentes y comiencen a manifestar sus soluciones, reconociendo abiertamente que están dispuesto a perpetuar la quema de combustibles fósiles, aunque sea gas, a buscar alternativas, ampliamente reconocidas a nivel mundial, legalmente aceptadas a nivel europeo y ampliamente contrastadas.
Lastima que ha esa notable coherencia le siga faltando solvencia en conocimientos técnicos. Es verdad que el gas natural es un 30% menos contaminante a la hora de quemarlo y en determinados productos, pero es terrorífico cuando se añade toda la cadena, desde la obtención, el transporte y el almacenamiento. Solo hay que tener en cuenta que los barcos metaneros utilizan el gas que se escapa de sus contenedores para los propios motores del barco. Además, esos escapes están compuestos fundamentalmente de metano (CH4) un compuesto 80 veces más pernicioso que el CO2 para el calentamiento global. Es como si compramos hidrógeno negro a Somalia que está obtenido a base de combustibles fósiles, pero para nosotros es ecológico porque al quemarlo solo produce energía y agua.
Por otro lado, compartimos la preocupación por las emisiones de las chimeneas de los barcos en el muelle, pero la solución no es sustituirlas por otras más juntas, la solución es electrificar los muelles, con la energía eléctrica que suministre un sistema insular robusto y renovable al 100%, para lo que es necesario la concurrencia de los bombeos reversibles.
Una vez más tenemos que mostrar nuestro total desacuerdo con el planteamiento de Don Eduardo y por tanto del colectivo al que representa, porque sus palabras nos retrotraen a una época en que hasta las autoridades comunitarias apostaban por el gas como energía de transición, situación que afortunadamente ya está ampliamente superada. Aunque se podría pensar que lo moderno ahora corresponde a negar el cambio climático antropogénico y apostar por seguir emitiendo basura a la atmosfera.


