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La respuesta de Disa a La Zamora

Central de Tigaiga: La Respuesta de DISA No Logra Calmar los Temores de la Comunidad

La respuesta oficial de DISA a las alegaciones ciudadanas sobre el proyecto de la central de emergencia de 14,8 MW en Los Realejos elude las principales preocupaciones sanitarias y medioambientales. Aunque la empresa insiste en el cumplimiento de la normativa, sus argumentos minimizan la envergadura del proyecto y desestiman las peticiones de estudios de impacto específicos y localizados, dejando a los vecinos de La Zamora con una sensación de indefensión y con sus inquietudes sin resolver.

Los vecinos presentaron una serie de alegaciones formales contra la construcción de la «Planta de Generación de Emergencia Tigaiga», un proyecto de DISA Generación S.L.U. Las alegaciones, dirigidas a la Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias, exponen temores fundados sobre la salud pública, la contaminación acústica y la degradación de su entorno residencial.

La réplica de DISA, fechada el 23 de junio de 2025, intenta rebatir estos puntos. Sin embargo, un análisis crítico revela una pauta de retórica evasiva y una incapacidad para abordar la esencia de las preocupaciones de la comunidad.

Sobre la Contaminación Acústica: Una Propuesta Basada en la Confianza

La crítica más contundente de los vecinos se centra en el ruido. Exigen estudios acústicos específicos para las viviendas más cercanas que garanticen el cumplimiento de los límites sonoros nocturnos (45 dB(A)) y diurnos (55 dB(A)).

La respuesta de DISA es sorprendente. La empresa afirma que «no es necesario la realización de un estudio acústico específico». Su justificación es que la zona ya sufre niveles de ruido elevados por la cercanía de la carretera TF-333, que alcanzan hasta 75 dB. DISA estima que el ruido de la nueva planta «quedaría neutralizado por el ruido ambiental preexistente» y promete incorporar «medidas correctoras adicionales» solo después de que la planta esté en funcionamiento y si se detectan niveles excesivos.

Este argumento es profundamente deficiente. Sugerir que añadir un nuevo foco de ruido industrial a un entorno ya ruidoso es aceptable ignora los demostrados impactos en la salud de la exposición acumulada al ruido. Para los residentes, este enfoque de «construir ahora y medir después» es una promesa vacía que sustituye las garantías preventivas a las que tienen derecho.

Sobre los Riesgos para la Salud: Un Diálogo de Sordos

Los vecinos expresaron su alarma por los riesgos para la salud derivados de los campos electromagnéticos (CEM) de baja frecuencia generados por los ocho motores-generadores de gas y la subestación de la planta, situados a escasos 100 metros de las viviendas. Citando el «principio de precaución», solicitaron un modelo específico de exposición a los CEM en sus hogares y detalles sobre las medidas de mitigación.

En respuesta, DISA adjunta un «Estudio de Campos Magnéticos» que concluye que los límites de radiación «están muy por debajo de los límites técnicos establecidos en la normativa vigente». El estudio muestra que el límite legal de 100 µT solo se supera en la proximidad inmediata de los conductores, dentro de un recinto cerrado y de acceso restringido.

Sin embargo, esta respuesta no aborda la cuestión de fondo de los vecinos. Su preocupación no era solo cumplir con el máximo legal, sino conocer los niveles reales de exposición en sus hogares y garantizar que fueran tan bajos como fuera razonablemente posible, un pilar del principio de precaución que invocaron. Al centrarse únicamente en el límite legal, que es muy superior a la exposición doméstica habitual, DISA elude la petición de una evaluación orientada a la seguridad y adaptada al entorno residencial.

Además, la petición de una evaluación integral del impacto acumulativo en la salud pública —sumando CEM, contaminación atmosférica y ruido— fue respondida asegurando que estos factores se consideraron por separado en el documento ambiental. Este enfoque fragmentado no proporciona la evaluación de impacto en la salud que es obligatoria para proyectos industriales situados a menos de 500 metros de núcleos residenciales.

Sobre el Paisaje y la Escala del Proyecto: Minimización y Tergiversación

Las alegaciones describen la zona como «rodeada de viviendas habitadas y de parcelas rústicas» y denuncian el impacto negativo que la planta industrial tendrá en el entorno residencial y la calidad de vida.

DISA responde que la zona ya presenta «diversas infraestructuras previas» y que su estado actual «favorece la inserción del proyecto sin generar un impacto visual significativo». Esta afirmación desestima la experiencia vivida por los residentes y redefine su barrio como un corredor preindustrializado.

De forma aún más reveladora, DISA intenta minimizar la importancia del proyecto comparando la instalación industrial de 14,8 MW con «un generador eléctrico como los que muchas personas tienen en sus viviendas o fincas». Esta comparación es un truco de retórica, diseñado para reducir la percepción de un desarrollo industrial que incluye ocho grandes motogeneradores y una subestación de potencia.

Si bien la necesidad de seguridad energética para prevenir apagones es real, no puede servir como justificación para anular evaluaciones sanitarias y medioambientales legítimas y específicas. La respuesta de DISA, caracterizada por sus evasivas y garantías genéricas, no logra construir la confianza pública necesaria para un proyecto de esta magnitud, dejando sin respuesta las peticiones centrales de la comunidad de La Zamora: estudios específicos, preventivos e integrales.

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