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Bombeos en Tenerife

El hecho de que muchos apoyemos la llegada de los hidrobombeos a Tenerife, no se debe a un sometimiento a este o aquel político o a esta o aquella multinacional, como dirían sus detractores, ese apoyo se debe al convencimiento de la certeza de que sin estas infraestructuras no será posible la transición energética y por tanto la descarbonización de la isla.

A nadie se le esconde que el soporte fundamental de la penetración de renovables se va a encontrar en dos tecnologías, la eólica y la fotovoltaica. Estas dos tecnologías tienen muchas virtudes, como la de su sencillez, sus nulas emisiones, un precio contenido y muy asequible, entre otras. Pero lamentablemente tienen una carencia muy importante, su nula gestionabilidad. Los sistemas eléctricos tienen una necesidad imperiosa de mantener un equilibrio entre la generación y la demanda, para que sus parámetros fundamentales no se distorsionen. La gestionabilidad es esa capacidad que nos permite graduar la producción de la energía de acuerdo con la demanda o bien graduar la demanda de acuerdo con la producción de la energía, lo que sería gestionabilidad de la generación o gestionabilidad de la demanda. Pues bien, desafortunadamente, no podemos hacer que el sol o el viento se gradúen según nuestras necesidades y de ahí el hándicap que presentan estas tecnologías. Este hándicap conlleva que en la actualidad la máxima cantidad de renovables que podemos introducir en el sistema eléctrico de Tenerife esté en torno a los 225 MW en la punta, acortándose a poco más de 120 MW en los valles. Si tenemos en cuenta que en Tenerife hay sobre los 200 MW de eólica instalada y más de 100 MW de fotovoltaica, se podrá comprender que hay muchas ocasiones que el sistema es incapaz de absorber esa producción, desperdiciándose una energía producida con medios renovables y limpios.

Dicho lo anterior, necesitamos sistemas que tengan dos cometidos fundamentales: En primer lugar, que nos permitan dotar de gestionabilidad a la eólica y a la fotovoltaica y en segundo lugar, que nos permita almacenar aquella energía renovable que no es capaz de admitir el sistema, para evitar los inaceptables vertidos energéticos.

Hay quienes piensan que las baterías podrían cumplir esta misión, pero no es todo lo eficaz que se necesita. En cuanto al problema de la gestionabilidad, la electrónica de potencia aún no ha resuelto de una manera óptima que las baterías puedan modificar la carga que asumen o la potencia que suministran según necesidad. Por otro lado, el almacenamiento está limitado, en cantidades industriales, a un tiempo muy corto (lo máximo que se ha construido son sistemas de 250 MW durante una hora). Por último, la vida útil de estos dispositivos se reduce a unos 10 años, lo que resta en demasía su utilidad final.

Afortunadamente existe en el mundo tecnológico unos sistemas, que, si bien no fueron inicialmente diseñados para este fin, se adaptan como un guante a los propósitos comentados y que son las centrales eléctricas reversibles de bombeo puro, los denominados comúnmente “bombeos”. Estos dispositivos consisten en dos embalses a diferente cota que permiten bombear agua, para depositarla en altura en forma de energía potencial, para cuando se necesite dejarla caer para producir electricidad en una turbina.

Son dispositivos que graduando el consumo de las bombas y por tanto el agua que se sube al depósito superior, se consigue gestionabilidad a la demanda. Por otro lado, graduando el agua que se hace pasar por las turbinas para producir electricidad, se consigue gestionabilidad en la generación. Además, dependiendo del volumen de los depósitos y de los caudales bombeados y turbinados, se pueden conseguir almacenamientos importantes en periodos largos. Así, por ejemplo, el modelo que se utilizará para Tenerife y que será el Salto de Chira en Gran Canaria, será capaz de mantener una generación de 200 MW durante 16 horas continuadas, si no hay aportes extras.

En definitiva, y sin entrar en la riqueza que supone para el sector primario el disponer de agua potable en una cota elevada, algunos pensamos que es una gran noticia que en Tenerife se comience a hablar de bombeos y a hablar de “bombeos” en plural, porque un simple bombeo de 200 MW no será suficiente para descarbonizar Tenerife. Afortunadamente ya se han evaluado y documentado diversas ubicaciones que deberán de ser candidatas para convertirse en la antesala de un futuro renovable y sostenible para la isla.


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