Hidrógeno verde

En los últimos tiempos ha salido a la palestra un vector energético que promete grandes resultados en la transición energética en la que estamos metidos, pero que sigue siendo un gran desconocido para la opinión pública. Hablamos del “hidrógeno verde”.

Para comenzar diremos que una manera de obtener hidrógeno es mediante la electrólisis del agua, que consiste en aplicar energía eléctrica para separar el hidrógeno y el oxígeno de la que está compuesta esta. Si esta energía que aplicamos procede de fuentes renovables, entonces podremos aplicarle el apelativo de “verde”.

Pues bien, una vez que disponemos de este vector de una manera utilizable, sus aplicaciones son múltiples.

En primer lugar, se puede utilizar para generar energía eléctrica, bien utilizándolo como combustible en motores o turbinas o bien como pilas de combustibles invirtiendo el proceso de la electrólisis. En el primer caso se puede usar como tecnología de respaldo en sistemas 100% renovables y en el segundo caso, se puede utilizar para electrificar zonas de difícil acceso o bien zonas con características especiales que impiden una electrificación convencional (por ejemplo, zonas protegidas medioambientalmente).

En segundo lugar, tenemos las aplicaciones como combustibles, directamente o indirectamente. De manera directa lo podemos aplicar como combustible para vehículos pesados, en los cuales la electrificación se antoja muy complicada desde el punto de vista de la tecnología actual.

De manera indirecta tenemos dos casos paradigmáticos. Por un lado, como elemento de producción del amoniaco que luego sería utilizado como combustible para los barcos, y por otro, como partida para producir queroseno sintético para la navegación aérea.

Utilizando el proceso Haber-Bosch y partiendo del nitrógeno del aire y del hidrógeno verde, es factible obtener amoniaco de una manera relativamente sencilla, quedando este producto como combustible para ser usado en los barcos. La gran ventaja que ofrece el amoniaco es que puede estar en fase líquida en condiciones de presión y temperatura relativamente asequibles.

En la actualidad y por diversas razones técnicas es necesario continuar utilizando el queroseno, pero este podría provenir de una síntesis de elementos renovables en vez de proceder de combustibles fósiles. Si combinamos el hidrógeno verde con dióxido de carbono mediante procesos de metanización, se pueden obtener combustibles en fase gaseosa. Utilizando un reactor Fischer-Tropsch se puede convertir estos gases en combustibles líquidos como el queroseno.

Cuando se utiliza una pila de hidrógenos, la energía que contiene se convierte en un 50% de electricidad y en un 50% de calor y por lo tanto aparece una posible utilidad para las instalaciones térmicas de diferentes sectores como pueda ser el ejemplo de la hostelería.

En definitiva, si somos capaces de tener un parque de renovables bien dimensionado para nuestro sistema eléctrico 100% descarbonizado, tendremos los excedentes necesarios para abastecer los electrolizadores, que nos producirán un “hidrógeno verde”, que tendrá múltiples aplicaciones en muchos ámbitos y que colaborará, de una manera decidida, a migrar a un sistema energético canario, donde habremos erradicado los combustibles fósiles y por tanto, las emisiones que están contribuyendo al cambio climático, que amenaza a la humanidad en su planeta natal.


Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

COMENTARIOS RECIENTES