No nos cabe la menor duda que la preocupación que manifiesta Doña Lola García, presidenta del Cabildo de Fuerteventura, por la situación de los vecinos del Charco y la Central de generación eléctrica de Endesa, sea del todo sincera. Tampoco nos cabe la menor duda que las propuestas que hace para intentar encontrar una solución, son bien intencionadas, pero, bajo nuestro punto de vista el problema radica, en que no está bien asesorada en un campo, que claramente se le escapa.
Se le escapa cuando habla de “trasladar” la central, como si esta fuera un mecano que se puede desmontar y volver a montar en otro lado, olvidando que cuando se instala una construcción de este tipo, todos sus componentes, grupos, servicios auxiliares y elementos varios, están pensados para ser instalados una vez y ya no moverse más, hasta el fin de su vida útil, momento en el que deberían ser desguazados.
Se le escapa que la central, la red de transporte y la red de distribución son un conjunto unido e indivisible que van creciendo de una manera sincronizada y que luego es muy difícil modificar uno sin que tenga consecuencia sobre los demás. De esa manera, la central de las Salinas es el eje neurálgico del sistema eléctrico de Fuerteventura y de ella parte las redes que abastecen de electricidad la isla. Por lo tanto, si fuera posible “trasladar” la central a otro lugar, también habría que trasladar todo el conglomerado de líneas y cables subterráneos que parten de ella.
Se le escapa cuando intenta recurrir a una parlamentaria nacional, para que el gobierno de España interceda en la cuestión, cuando resulta que las competencias las tiene el gobierno de Canarias, que por cierto está gobernado por su partido.
Se le escapa al no rodearse de verdaderos profesionales en la materia, dejándose asesorar por quienes mantienen que tan solo con instalar fotovoltaica en los tejados de las casas ya habría suficiente electricidad para la isla. De esta forma, se llega a afirmar sin rubor que con las renovables proyectadas en el PTECAN se podría alimentar toda Canarias.
Se le escapa cuando se confunden las magnitudes eléctricas y se hacen razonamientos simplistas, lejos de cualquier realidad. De esta forma se llega a afirmar que, si Fuerteventura tiene una punta de 112 MW y el PTECAN prevé para 2030 unos 360 MW de renovables, eso significa más de tres veces las necesidades de la isla. Lamentablemente se obvia que la punta es la cantidad máxima que se ha necesitado en algún momento, pero juntamente con eso hay que tener en cuenta la energía que se necesita durante un periodo, por ejemplo, un año. De igual manera, podemos tener una nevera que consuma 2.000 vatios, pero no vamos a pagar lo mismo si esa nevera la tenemos funcionando 1 hora, que si la tenemos funcionando 10 horas. La energía que necesitó Fuerteventura en el 2022 fue de 730.000 MWh y teniendo en cuenta que el factor de capacidad de las renovables está en torno al 20%, los 360 MW podrían producir 630.720 MWh, es decir, con lo propuesto por el PTECAN, para el 2030, aún no llegamos a cubrir las necesidades de la isla.
Se le escapa por otras muchas cuestiones que podríamos seguir desgranando, pero que con la ya explicado creemos que es suficiente.
Dado que la central no se puede trasladar y dado que Doña Lola se ha cerrado la puerta de las renovables como vía para desmantelar la mencionada instalación, lo que modestamente le pediríamos a la presidenta del Cabildo que al menos sea consecuente con sus preocupaciones y por lo menos se oponga a que la Central de Las Salinas siga creciendo como va a ocurrir tras el proceso de concurrencia competitiva, que prevé que para Fuerteventura se van a instalar al menos 90 MW de los cuales la mayor parte, si no todos, irán en la central. De momento en la lista de admitidos al proceso hay 12 grupos de Endesa para la isla majorera.
A parte de que renovar parte de la flota de grupos de Las Salinas supone un reforzamiento de estas instalaciones y una legitimación para seguir contaminando, se da la circunstancia que todos estos nuevos grupos tendrán una vida útil regulatoria mínima de 25 años, por lo que, si se instalaran en el 2030, los vecinos del Charco tendrían que continuar soportando estas infraestructuras como mínimo hasta el 2055.
Para terminar la pediríamos a Doña Lola que investigara un poco la razón del porqué durante el año 2023 hubieron algo más de 97.000 MWh que fueron generados en Las Salinas pero que se consumieron en Lanzarote, es decir, que se buscara la razón del porqué algo más del 12% de la producción de Fuerteventura se consumió en otra isla, consumo que supuso unas 66.000 toneladas de CO2 equivalente que tuvieron que padecer los vecinos del Charco en primera instancia y el resto de la isla a continuación, sin recibir a cambio un solo MWh en compensación.


