No cabe duda que si por algo se caracteriza nuestra sociedad occidental es por el alto nivel de burocracia que rodea a todas nuestras actuaciones, pero sin lugar a dudas hay determinados hechos que claman al cielo.
Recientemente hemos podido conocer por los medios escritos, que las centrales térmicas de Jinámar y Barranco de Tirajana, ambas en Gran Canaria, las de Granadilla y Candelaria, ubicadas en Tenerife, así como las de El Palmar y Llanos Blancos, en La Gomera y El Hierro, respectivamente, han renovado un año más la certificación europea EMAS (Eco Management and Audit Scheme). Además, en palabras de la propia compañía:
“Este reconocimiento ratifica nuestro compromiso, acreditado mediante varias auditorías independientes, de mejorar continuamente nuestro Sistema de Gestión Ambiental”.
A los que somos profanos en esta jerga, lo primero que nos viene a la mente es que las centrales mencionadas son un ejemplo de Gestión Ambiental y por tanto su contaminación es la mínima posible. Pero como los datos son tozudos, podemos comprobar en el Anuario Energético de Canarias 2020 (el último publicado) que las emisiones en Canarias en el 2019 fueron de 13.037,85 Gg CO₂-eq, correspondiendo a las centrales térmicas 5.428,47 Gg CO₂-eq, es decir, el 41% del total de emisiones que se producen en Canarias corresponden a estas centrales de las que hablamos.
Con respecto a lo anterior podríamos pensar que son datos del 2019 y que en el 2022 esto ya está corregido. Pues bien, consultando datos en la web de Red Eléctrica de España, para las 21:00 horas del día 29-06-2022 tenemos las siguientes emisiones de centrales térmicas:
- Tenerife: 190 toneladas CO₂-eq
- Gran Canaria: 185 toneladas CO₂-eq
- La Gomera: 6 toneladas CO₂-eq
- El Hierro: 0,4 toneladas CO₂-eq (gracias a Gorona del Viento)
¿Entonces estamos ante una falacia de la empresa o del medio de comunicación? En absoluto, la información es rigurosamente cierta, solo que se presta a equívocos intencionados.
Por definición:
Un Sistema de Gestión Medioambiental es una herramienta para la mejora continua en la gestión de una empresa u organización, que incorpora “la variable medioambiental”. Es más, un Sistema de Gestión Medioambiental puede mejorar la gestión ambiental de la empresa, puesto que considera el Medio Ambiente como una parte de la misma. En otras palabras, el hecho de haber recibido el reconocimiento mencionado, para nada significa que estas centrales hayan dejado de contaminar de una manera desproporcionada, solo significa, utilizando términos de la comunidad educativa, “mejora adecuadamente”.
Una vez más se constata que nuestra sociedad tiene por delante un margen de mejora importante.


