Recientemente se ha publicado la puesta en marcha de la central eléctrica reversible de Nant de Dance en el cantón de Valais en Suiza. La central utiliza dos embalses situados a distinta cota. El embalse inferior, Lac d’Emosson, está formado por la presa de Emosson, con una capacidad de 227.000.000 m³. El embalse superior, Lac du Vieux Emosson, está formado por una presa con capacidad de 25.000.000 m³. El sistema lo completa la central eléctrica situada entre ambos embalses y que consiste en una cámara central subterránea de 200 m de largo y treinta y dos de ancho. Está compuesta por seis turbinas reversibles Francis de 150 MW cada una, que le da una potencia instalada de 900 MW. El conjunto, para el que fue necesario excavar dieciocho kilómetros de túneles bajo los Alpes, puede llegar a proporcionar 20 GWh de energía, lo que la convierte en la mayor del país y una de las mayores de Europa.
Para hacernos una idea de los órdenes de magnitud, la instalación podría proporcionar toda la energía eléctrica que necesita Gran Canaria durante 3 días. Tiene 4,5 veces la potencia instalada del Salto de Chira y puede producir 6 veces más energía que esta.
La gran diferencia entre una instalación y la otra, es que el sistema eléctrico de centro Europa está muy interconectado entre los distintos países y por tanto con una potencia instalada descomunal frente a los que representa los 900 MW de la instalación suiza. A modo de referencia, baste decir, que tan solo España tiene una potencia instalada de 113.000 MW, es decir que la central Nant de Dance supone el 0,8% de la potencia instalada en nuestro país.
Por su parte, la potencia instalada en el sistema eléctrico de Gran Canaria es de unos 1.200 MW, y por tanto el Salto de Chira va a suponer el 17% del total de la potencia instalada en la actualidad, por lo que su influencia en este sistema va a ser mayúscula.
Otra de las diferencias fundamentales, que precisamente se basan en esa relación entre la potencia de las instalaciones y la potencia total instalada de los sistemas, es que mientras la instalación suiza se va a usar fundamentalmente para almacenar excedentes renovables y de nucleares, la instalación canaria tendrá un papel vital en la gestionabilidad de la isla, más allá del simple almacenamiento, tanto en el momento actual como en el futuro, al ser el garante fundamental y necesario para una adecuada penetración de las renovables en nuestro territorio.
Claro que el Salto de Chira supone impacto ambiental, pero si el cambio climático continúa haciendo de las suyas, sus efectos serán mucho más devastadores que el remodelar unas presas o hacer simples movimientos de tierra.
Deberíamos ser capaces de coger ejemplo de nuestros vecinos europeos y por una vez, poner en el centro de nuestros objetivos, lo verdaderamente importante, que es la lucha contra los gases de efecto invernadero, proponiendo todas aquellas acciones que nos faciliten esta lucha y oponiéndonos a lo que realmente la impida.


