Según el 95% de la comunidad científica el Cambio Climático Antropogénico, es decir originado por la acción del hombre, se presenta como el mayor reto que ha tenido nunca que afrontar la humanidad desde que apareció en la faz del planeta Tierra, caracterizado por un aumento de las temperaturas del planeta que traerá, entre otros efectos catastróficos, la subida del nivel del mar.
Según nos dicen estos expertos, el origen de todo el problema se encuentra fundamentalmente en las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles de origen fósil, que abastecen todo el sistema energético de nuestra sociedad. Por tanto, nuestra única posibilidad de contrarrestar esta acción consiste en descarbonizar nuestra economía y transitar lo más rápidamente posible a una que base su energía en tecnologías sostenibles, renovables y no contaminantes.
En el caso de las islas Canarias y según el Anuario Energético de Canarias 2021, las emisiones totales del archipiélago en el año 2020 fueron de 11.365,53 Gg de CO2 equivalente. De estos, 9.912,44 Gg de CO2 equivalente corresponden al procesado de la energía y de estos, 4.696,67 Gg corresponden a las centrales térmicas y 4.711,92 Gg corresponden al transporte. Es decir, de todas las emisiones que se producen en Canarias el 41% corresponden a las centrales térmicas y el 42% corresponde al transporte. En definitiva, si consiguiéramos que la generación eléctrica fuera 100% renovables y descarbonizáramos completamente el transporte, nos quedaríamos emitiendo tan solo el 17% de lo que emitimos en la actualidad.
En el caso concreto de Lanzarote según las proyecciones climáticas del grupo de Observación de la Tierra y la Atmosfera (GOTA) en las Islas Canarias de la Universidad de La Laguna: “En el escenario número dos, con un porcentaje de emisiones de efecto invernadero similar al actual, el verano en Lanzarote sufrirá un aumento de tres grados a finales de siglo; 2,6 en primavera; 3,1 grados en otoño y 2,7 grados en invierno”.
También la perdida de costas y playas será un efecto para considerar. De esta forma las afecciones previstas para el 2050 en este sentido y según el visor de datos del PIMA Adapta Costas Canarias, serán las siguientes: Tramo de costa de aproximadamente 2,5 km en Costa Teguise, de Playa del Jablillo a Playa de los Charcos (este de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 1,5 km en Las Caletas (oeste de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 2,7 km en Arrecife, desde La Bufona hasta el Islote del Francés (este de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 2 km en la Urbanización Playa Honda (este de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 6,1 km en el Puerto del Carmen, desde Playa del Cangrejo hasta Playa de Matagorda (este de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 1,3 km desde Casas del Golfo hasta Playa del Golfo (oeste de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 8,3 km en La Santa, entre las localidades de La Santa y Caleta de Caballo (norte de Lanzarote), Tramo de costa de aproximadamente 4,3 km desde Caleta de Famara hasta Playa de Famara (norte de Lanzarote), tramo de costa de aproximadamente 4,5 km desde Caleta de Sebo hasta Playa Francesa (La Graciosa), tramo de costa de aproximadamente 3,2 km entre las localidades de Punta Mujeres y Arrieta (oeste de Lanzarote).
Las contribuciones de emisiones de gases de efectos invernadero de la isla conejera van en línea de las emisiones del resto del archipiélago. De esta manera nos encontramos con el siguiente parque de vehículos terrestres a junio de 2023: 31.249 camiones y furgonetas, 491 guaguas, 94.789 turismos, 9.631 motocicletas, 283 tractores industriales, 1.008 remolques y semirremolques y 2.614 otros tipos. La inmensa mayoría de ellos alimentados por combustibles de origen fósil. Por otro lado, nos encontramos con un transito por el aeropuerto cifrado en unos 7.350.451 pasajeros, con un trasiego de carga de 589.211 Kg, lo que supone 63.764 operaciones durante el año 2022. Además, tenemos la Central Térmica de Punta Grande en Arrecife con unas emisiones en el año 2021 de 445.527 toneladas de CO2 equivalente. Si a estos sumamos la contribución del resto de sectores nos encontramos que las estimaciones de las emisiones de gases de efecto invernadero de Lanzarote ascienden a 937.607 toneladas de CO2 equivalente en el año 2021.
Con toda la información aportada se ve claramente que el panorama futuro no es nada halagüeño, pero desde Nueva Canaria somos optimistas y lo somos por varias razones. En primer lugar, porque el problema ha sido certeramente señalado. En segundo lugar, porque la causa del mal ha sido perfectamente aislada e identificada y en tercer lugar porque tenemos la solución en nuestro punto de mira y que no es otra que el sueño de una sociedad descarbonizada, es decir, una sociedad en la que el motor de nuestra economía sean las energías renovables.
Este sueño que, en principio podría parecer utópico, tiene una plasmación real en un inmenso estudio llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) que ha sido explicitado en ocho documentos denominados estratégicas y que han servido como base teórica para el desarrollo del Plan de Transición Energética de Canarias (PTEcan). En este estudio se relata con todo lujo de detalles como puede la economía canaria pasar de la situación actual a una situación completamente descarbonizada en el horizonte de 2040. Comienza el relato por convertir la generación eléctrica del archipiélago en 100% renovable, desglosando isla por isla el despliegue de renovables que habría que hacer, teniendo en cuenta que se va a electrificar el transporte de vehículos pequeños por carretera y todos los sectores susceptibles de hacerlo. Este despliegue no solo tiene en cuenta cubrir las necesidades de electricidad, sino también la de producción de hidrógeno verde que posteriormente será utilizado para vehículos pesados del transporte terrestre, como componente esencial de la fabricación de amoniaco que será utilizado como combustibles para el sector naval, también como componente en la fabricación de queroseno sintético para los aviones, como pilas de combustible o como combustible para generadores síncronos que serán utilizados como generación de respaldo o en aquellos lugares donde las interconexiones o las centrales hidroeléctricas reversibles no aporten el necesario soporte de generación tipo A.


