Últimamente se nos dice que informarse por las redes es una mala praxis porque estas carecen del rigor, la profesionalidad y la documentación que poseen los medios tradicionales. Pues bien, partiendo de que consideramos que la premisa expuesta es muy acertada, hay ocasiones en las que desafortunadamente esto no se cumple y el artículo que adjuntamos es un perfecto ejemplo de esas ocasiones.
Efectivamente decir que “La obsolescencia del sistema eléctrico obliga a “tirar” hasta el 20% de la energía renovable” es simplemente faltar a la verdad.
Pero vamos por partes. Decir que “Su escasa flexibilidad para aumentar o reducir su generación para adaptarse a la demanda de cada momento obliga a limitar otras fuentes de energía que sí cuentan con la ventaja de ser más flexibles y ahí, la eólica es la que se lleva todas las papeletas”. Si resulta que precisamente uno de los problemas que tiene la eólica es su falta de flexibilidad, debido a su no gestionabilidad. Lo que produce un eólico depende del viento que halla y cuando su potencia no cabe en la red, no es que se disminuya su producción, literalmente se desacopla de ella. La supuesta flexibilidad de los eólicos consiste en pararlos o ponerlos a funcionar cuando las condiciones son las adecuadas.
Claro que los vertidos en Canarias son un problema, pero ni más ni menos que en el resto del país, pero desde luego no se van a solucionar con la entrada de nuevos grupos, por muy bajo mínimo técnico que tengan o por mucha velocidad de respuesta que posean. Sean del tamaño que sean, existe una máxima empírica en los sistemas eléctricos que consiste en que la generación no gestionable en el sistema puede alcanzar como mucho el 50% del total de la generación y por mucho que nos empecinemos en decir lo contario, la generación eólica y fotovoltaica son generación no gestionable.
Según el Anuario Energético de Canarias 2022 la potencia instalada de eólica y fotovoltaica en Gran Canaria era de 354 MW. Consultando la web de Red Eléctrica podemos observar que por ejemplo a las 12:00 AM del sábado 29 de junio de 2024, la generación de esta isla era de 402 MW. Si en ese momento las condiciones de sol y de viento hubiesen sido las adecuadas, como mucho se hubiese podido meter en el sistema 201 MW, quedando los 153 MW restantes como vertidos energéticos, es decir, desechados. Este análisis errado porque seguro que en la actualidad hay mas potencia renovable instalada, es el mismo que se haría con los famosos grupos pequeños, exactamente el mismo.
¿Entonces estamos abocados a que los promotores de parques eólicos y fotovoltaicos pierdan cuantiosos emolumentos y que la sociedad desperdicie una energía limpia y preciosa?. Pues no, simplemente instalando bombeos este problema se termina de una forma drástica.
Veamos en el caso anterior si hubiésemos dispuesto de El Salto de Chira. Efectivamente tenemos que 201 MW de la generación proceden de los grupos térmicos y 201 MW proceden de las renovables, quedando un excedente de 153 MW que pueden ser destinados a bombear agua con lo que el 100% de la producción de renovables estaría aprovechado.
Este planteamiento es el que conoce todo el mundo, pero existe uno más vanguardista y que se ha podido desarrollar en base a todo lo experimentado con Gorona del Viento y que consiste en lo siguiente: De los 354 MW se destinan 201 a cubrir la demanda directamente y los 153 MW restante se dedican a bombear agua, que es turbinada inmediatamente, convirtiendo estos 153 MW es generación gestionable (buenos los 153 MW no porque hay perdidas), con lo cual lo podemos dirigir también a cubrir la demanda, teniendo por tanto, 354 MW cubiertos y necesitando tan solo 48 MW de los grupos térmicos, es decir, en ese momento tendríamos una penetración de renovables del 88%.
En Gorona del Viento esto se puede hacer físicamente porque existe una tubería de bombeo y otra diferente para la turbinación. En el caso del Salto de Chira a pesar de que solo existirá una única tubería cuenta con el “cortocircuito hidráulico” cuya explicación ya la dejamos para otra ocasión.
No estaría de más que ciertos periodistas se informaran un poquito mejor y fueran más rigurosos.


