Fuera de los entornos técnicos de la operación de los sistemas eléctricos no se termina de entender los conceptos fundamentales de la operativa de los mismos. No se termina de entender que la generación y la demanda deban ir a la par, que la generación eólica y fotovoltaica continúen siendo generaciones no gestionables y por tanto el mix del 50% nos lleva a que, como mucho, en un momento determinado, no puede haber más del 50% del total de la generación que sea no gestionable.
Estas cuestiones y algunas otras hacen que, por ejemplo, no podamos conectar un pueblo a un parque eólico o a un parque fotovoltaico sin más, porque la integridad de todos sus aparatos eléctricos correría serios peligro. Para ello es necesario hacerlas convivir con energías gestionables, como por ejemplo los grupos térmicos de combustibles fósiles. Pero claro, con esto tenemos el problema del cambio climático antropogénico y todas sus consecuencias, por lo que es necesario buscar alternativas.
Una de esas alternativas podría ser perfectamente la manifestación de la energía calorífica que el interior de la tierra hace llegar a la corteza terrestre, englobando el calor almacenado en rocas, suelos y aguas subterráneas. Evidentemente nos estamos refiriendo a la geotérmica que es una fuente energética que presenta las siguientes ventajas. Es una fuente renovable porque la descomposición radiactiva del núcleo de la tierra es incesante y si bien el fluido extraído pudiera llegar a agotarse, con un adecuado sistema de reinyectado, se puede hacer el proceso sostenible. La generación eléctrica, mediante energía geotérmica, es una generación gestionable, lo que nos permite hacerla partícipe de la estabilidad y funcionalidad del sistema eléctrico. Al utilizar esta tecnología en vez de la procedente de combustibles fósiles reducimos las emisiones de CO2 a la atmósfera. Al no depender de factores externos contribuye de manera eficaz en la seguridad energética. Es de las energías renovables que menos terrenos necesita para sus instalaciones. Una vez realizada la infraestructura, la producción eléctrica es altamente competitiva. Es una tecnología madura, contrastada y probada. Se ajusta perfectamente a una economía de escala con enorme facilidad.
Se denomina recurso geotérmico a la cantidad de calor desprendido del interior de la tierra y que es factible de ser aprovechado a un coste económico asumible. Esta explotación se lleva a cabo en los yacimientos geotérmicos, que son zonas de la corteza terrestre que albergan un recurso geotérmico que puede ser aprovechado. En función de la temperatura del fluido geotermal, podemos distinguir diferentes tipos de yacimientos: Yacimientos de alta temperatura. Son yacimientos con temperaturas superiores a 150ºC y su principal utilidad es la generación de electricidad, de manera directa utilizando el vapor obtenido. Yacimientos de media temperatura. En este caso la temperatura se encuentra entre 100ºC y 150ºC. También se pueden utilizar para generar electricidad, pero esta vez utilizando un fluido intermedio de menor punto de ebullición que el agua. Yacimientos de baja temperatura. Suelen estar por debajo de los 100ºC y se suelen utilizar para usos térmicos. Yacimientos de muy baja temperatura. Están por debajo de 30ºC y su finalidad más importante es la climatización de viviendas.
La energía geotérmica, utilizada para generar electricidad, puede obtenerse de tres tipos de fluidos que representan tres tipos de recursos. Recursos de vapor seco. Estos recursos se encuentran fundamentalmente en fase vapor con un contenido licuado muy pequeño, por lo que la energía contenida se puede aprovechar de una manera fácil y eficiente. Recursos de vapor húmedo y alta entalpía. En estos casos la mayor parte del recurso se encuentra en fase líquida, pero al ascender se convierte en una mezcla de líquido y vapor de donde es necesario separar al segundo para su aprovechamiento. Recurso de entalpía moderada. Está completamente en fase líquida y no se puede aprovechar directamente para la generación de electricidad, pero tiene la suficiente temperatura para que mediante un intercambiador convertir en vapor un segundo fluido, que será el que se inyecte al sistema turbina-generador.
Según todos los estudios realizados la zona española con mayores probabilidades de tener recursos geotérmicos utilizables son las Isla Canarias, no en valde un archipiélago vecino como las Azores ya poseen plantas geotérmicas para producir electricidad con una potencia instalada de 33 MW que supone el 23% del consumo de las islas. Dentro de las islas Tenerife y La Palma son las principales candidatas, aunque recientes estudios también apuntan a que Gran Canaria se podría subir al carro de la geotermia.
Si se quiere apostar por este recurso convendría que las instituciones canarias se dieran prisa ya que una planta de 50 MW podría tardar unos siete años en cumplir las diferentes fases del proyecto y que podríamos resumir en: Inspección topográfica preliminar, exploración, perforación de prueba, revisión y planificación del proyecto, desarrollo de campo, construcción, arranque y puesta en servicio. Además, hay que motivar al sector privado con buenas subvenciones porque los importes a desembolsar son importantes, sobre todo al principio, ya que podemos estar hablando de que la planta de 50 MW mencionada puede situarse entre 100 y 200 millones de euros dependiendo del grado de complejidad que surja.
En los tiempos que corren, con una penetración de renovables no gestionables en ciernes, conseguir renovables que si sean gestionables es oro puro y por lo tanto merece la pena realizar cuantos esfuerzos sean necesarios para conseguirlas.


