InicioGeneralMal calificativo

Mal calificativo

Recientemente hemos podido leer en la prensa del archipiélago unas declaraciones de ciertos grupos ecologistas que tachan de “caótico” el despliegue de renovables en Canarias, declaraciones que vienen en línea a su oposición a la iniciativa del gobierno de la comunidad de designar zonas de aceleración de renovables, para facilitar la implantación de estas.

De esas declaraciones se podría desprender la idea de que un promotor cuando planifica un proyecto de renovables tira unos dados y donde le digan los dados ahí coloca su instalación. Obviamente esta no es la realidad y lo vamos a explicar.

En primer lugar, tiene que existir recurso energético disponible. Una instalación fotovoltaica no se puede instalar en cualquier sitio ni, de cualquier forma. Un parque eólico tiene que estar ubicado exactamente donde el recurso eólico sea adecuado.

En segundo lugar, los terrenos tienen que estar disponibles y ser compatibles con los usos agrícolas, industriales o urbanos. Además, tienen que reunir ciertos requisitos para el transporte de equipos y la construcción de la instalación.

En tercer lugar, tiene que existir la posibilidad de evacuación a la red eléctrica y que la conexión con la misma tenga un coste razonable.

Una vez evaluados estos aspectos se valora la viabilidad económica con aspectos tales como: Inversión en equipos, obra civil, costes del terreno, rentabilidad esperada, subvenciones y ayudas públicas, costes de operación y mantenimiento etc.

Si todo lo mencionado es aceptable se entra considerar la viabilidad legal y administrativa donde los aspectos a considerar son: Clasificación del suelo, compatibilidad con los planes de ordenación de las administraciones, tramitación de permisos, con la evaluación de impacto ambiental al frente.

Por último, se entra a considerar la viabilidad ambiental y social destacando aspectos como la protección de ecosistemas y biodiversidad, especies protegidas, huella hídrica y del carbono del proyecto, distancia a zonas residenciales y áreas sensibles, compatibilidad con otras actividades, etc.

Cada uno de estos aspectos son eliminatorios para continuar con el proyecto, siendo realmente significativo la cantidad de iniciativas que se quedan por el camino a no superar algunas de las cuestiones planteadas. Por tanto, el apelativo de “caótico” está realmente fuera de lugar, porque los proyecto que se convierten en realidad han tenido que pasar un durísimo proceso al que son sometidos, primero por los propios promotores y luego por las administraciones públicas encargadas de dar las autorizaciones preceptivas.

Pero la realidad de estas declaraciones no encierra una crítica concreta a un aspecto preciso del despliegue de renovables, es un órdago a todo el proceso. En realidad, no es que se quiera el despliegue de renovables de una determinada manera, la realidad es que no se quiere ningún despliegue de renovables, porque se fía todo el proceso de la descarbonización a colocar placas fotovoltaicas en los tejados, esperando que eso sea suficiente.

Por mucho que se explique la no viabilidad de esa solución, por mucho que se den argumentos técnicos, por muchos análisis empíricos que se realicen, el mantra está instaurado en ciertos sectores del ecologismo y se repite sin cesar, sin caer en la cuenta de que lo único que se consigue es parar la descarbonización de la economía y por tanto frenar la lucha contra el cambio climático antropogénico.

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

COMENTARIOS RECIENTES