Parece que la cordura vuelve a imperar en ámbitos europeos ya que la conocida como “taxonomía de inversiones sostenibles”, parece que se tambalea al sufrir su primer revés, tras la votación conjunta de las comisiones parlamentarias de Economía y Medio Ambiente de la Eurocámara, que han rechazado la decisión de la Comisión Europea de febrero pasado, de etiquetar como verdes inversiones en energía nuclear y gas. Esta decisión, ahora rechazada, nos hizo pensar a muchos si había coherencia y sentido común en el ente europeo o simplemente habían sucumbido al poder de los lobbies gasísticos, que ya campaban a sus anchas en el seno de la unión.
Lamentablemente esa falta de cordura se ha instalado en el gobierno español y canario, que de aquella manera y en contra del sentir unánime de los habitantes de nuestras islas, quieren imponer la utilización del gas, en principio, para generación eléctrica y uso en puertos y buques y quien sabe, si con pretensiones mayores, al dar rienda suelta a las plantas regasificadoras, eliminando de un plumazo la necesidad de la “autorización administrativa”.
El extremo expuesto se convierte en un absurdo absoluto, cuando es el propio gobierno de Canarias el que publica unas estrategias, que pretenden ser la hoja de ruta para descarbonizar las islas antes del 2040, y en ellas no se hace una sola mención al gas natural, que ahora nos quieren imponer.
El gas natural es el principal problema del encarecimiento del recibo eléctrico, se ha convertido en un elemento de conflicto geoestratégico a nivel mundial, eleva al grado superlativo nuestra dependencia energética, hipoteca el futuro de las renovables con instalaciones que tienen una vida útil regulatoria de 50 años, hace innecesario el fomento del hidrógeno verde como vector energético para un futuro sostenible, infringe un plus de peligrosidad en los recintos portuarios con el almacenaje del gas natural licuado, etc., etc., etc. ¿Y todo esto a cambio de reducir las emisiones en un 20%? ¿En serio que alguien puede estar, siquiera, considerando esta opción?
Lamentablemente, tenemos que fiar nuestro destino a las manos de unos políticos extranjeros como solución menos mala, porque al parecer, en la política de nuestra tierra hay muy pocos con claridad de miras y los que hay, no tienen el poder suficiente para sujetar a según qué intereses económicos, que solo pensando en el beneficio a corto plazo, no son capaces de ver que:
- es mal negocio seguir contaminando,
- es mal negocio seguir alimentando el monstruo del cambio climático, y sobre todo,
- que es muy mal negocio quedarnos sin las condiciones adecuadas para que la raza humana pueda seguir viviendo en el único planeta del que tenemos noticia que es posible la vida.


