Creo que existe una falsa controversia en cuanto a qué movilidad es la adecuada. Discutimos qué medio es más dañino para el medio ambiente, si el automóvil o el transporte público, si el tren o el avión, si el vehículo privado o el compartido. Pero en el fondo obviamos la cuestión importante: la movilidad. El problema no es en qué medio nos movemos, el problema es que nos movemos en demasía, existiendo muchos desplazamientos que nos los podríamos ahorrar. Una vez que consiguiéramos minimizar esos desplazamientos, entonces llegaría el momento de evaluar cuál es el medio adecuado para los que queden.
Los motivos por los que nos desplazamos los podemos englobar en los siguientes:
- Trabajo.
- Formación.
- Asistencia médica.
- Compras.
- Ocio.
- Otros.
TRABAJO. A nadie se le escapa que una buena parte de nuestros trabajos son burocráticos, y aquellos que no lo son, tienen una parte en la que hay que procesar información de alguna manera, y por lo tanto son susceptibles de aplicarles el teletrabajo. No en vano, con la creciente crisis energética en la que nos estamos viendo inmersos, desde todas las instituciones nacionales e internacionales se aboga por esta modalidad como una medida efectiva para ahorrar energía, al disminuir los desplazamientos de los trabajadores a sus centros de trabajo. Desde las administraciones, pasando por entidades financieras, despachos, administraciones de empresas, consultorías, asesorías, agencias de viajes, etc., son actividades que, sin grandes problemas, se podrían realizar desde cualquier sitio mediante herramientas telemáticas. Esta también sería una medida para despoblar las ciudades, porque los trabajadores podrían vivir en zonas rurales de una manera más confortable y económica, y no verían penalizadas para nada sus opciones laborales.
FORMACIÓN. Creo que todos podemos convenir que el viejo modelo de un profesor con su pizarra frente a una clase de 30 alumnos es un modelo caduco. Tampoco valdría poner a los chicos frente a un monitor y repetir el modelo. La formación tiene que pasar por un modelo asíncrono, donde el profesor creará una serie de contenidos multimedia relacionados con la materia en cuestión y el alumno los consumirá de acuerdo con sus necesidades. Posteriormente habrá una serie de controles, charlas online y exámenes, que se podrán realizar a distancia sin ningún problema. Esto no quita para que haya determinadas horas presenciales para realizar prácticas de diferente índole.
Creo que todos hemos sido testigos de cómo la congestión en nuestras ciudades disminuye drásticamente en periodo de vacaciones, y una de las causas es la disminución de los alumnos que acuden a sus centros.
ASISTENCIA MÉDICA. Existen una serie de visitas a los servicios médicos que necesariamente deben de ser presenciales, como puedan ser exploraciones, pruebas diagnósticas, tratamientos ambulatorios, etc. Pero hay otras como puedan ser lectura de resultados, revisiones periódicas, emisión de recetas, etc., que se pueden obviar y realizar telemáticamente. Un ejemplo claro es una situación que practico con un amigo odontólogo: tengo en casa una cámara intraoral comprada en China por 20€, y cada vez que tengo un problema, mi amigo se conecta a mi ordenador, donde tengo la cámara, y me realiza una primera inspección; con ello muchas veces, sin acudir a su consulta, me realiza el diagnóstico y me receta lo que necesito.
COMPRAS. Este es un terreno donde las empresas de venta online se han desarrollado extremadamente, pudiendo disponer en casa de casi todos los productos que necesitamos sin tener que desplazarnos para comprarlos. Existen aún algunas cuestiones por perfilar, pero sin duda este sistema ya es una alternativa rápida, útil y eficaz al convencional.
OCIO. Este es un apartado en el que deberíamos replantearnos este aspecto de una manera profunda para no caer en las contradicciones, como por ejemplo estar media hora en el coche para ir al gimnasio a ponerte sobre una cinta a caminar. Es sin lugar a dudas un apartado que se presta más a las individualidades, a las necesidades y planteamientos de los usuarios.
OTROS. En este apartado estarían el resto de viajes que no responden a un patrón definido, pero que en mi modesta opinión representan los menos.
En definitiva, no se trata de controversias acerca del número, el tipo o la carga del vehículo a la hora de desplazarnos, se trata de optimizar esos desplazamientos y dejarlos pura y exclusivamente a los estrictamente necesarios, bien por conveniencia o bien por situaciones ineludibles.
Este es mi planteamiento y esta es la razón por la que considero que los debates “coche eléctrico sí o no”, “tren sí o no”, “guaguas sí o no”, me parecen fuera de lugar si previamente no planteamos el origen de la cuestión, y que no es otro que LA REDUCCIÓN DE LOS DESPLAZAMIENTOS y no de qué forma nos desplazamos.


