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Doble rasero en Tenerife. Más generación fósil

Nueva Generación Fósil

El reloj climático no perdona. Quienes conocen de cerca las entrañas de nuestras redes insulares saben que el calentamiento global, provocado directamente por la quema descontrolada de combustibles fósiles, no es una hipótesis, es la mayor amenaza a la que nos enfrentamos. La transición hacia un modelo 100% renovable no es una opción estética, es una emergencia vital.

Sin embargo, al analizar la reciente resolución del Boletín Oficial del Estado del 24 de febrero de 2026, la realidad reguladora choca frontalmente con las aspiraciones climáticas. Hoy queremos invitarles a una lectura crítica y profunda sobre lo que este documento dicta para el sistema eléctrico de Tenerife y contrastarlo con las noticias que, paradójicamente, han marcado esta misma semana.

Radiografía de la Resolución: Una Apuesta Fósil para Tenerife

El BOE ha publicado la resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas. En ella se otorga la compatibilidad para recibir un régimen retributivo adicional a una preocupante cantidad de potencia fósil en nuestra isla. Lejos de acelerar el apagón térmico, se afianza la dependencia de los hidrocarburos.

Veamos en detalle el impacto real para nuestra isla:

  • Una avalancha de nuevos motores de gas: Se aprueba la instalación de 11 nuevos proyectos a cargo de la empresa SAMPOL INGENIERIA Y OBRAS SA.
  • Cada uno de estos grupos de motores de gas aportará 17,29 MW al sistema.
  • Estarán distribuidos estratégicamente: siete en Granadilla, dos en Realejos y dos en Dique del Este.
  • Millones para afianzar el gas de Endesa: A la Unión Eléctrica de Canarias Generación, SAU se le aprueban jugosas inversiones de modernización.
  • Concretamente, se le autorizan más de 16 millones de euros (16.940.618,30 €) para el grupo TF-GR-03, un ciclo combinado de configuración 2×1 en Granadilla.
  • También se aprueban casi 15 millones (14.970.749,10 €) para el grupo TF-GR-01, una turbina de gas heavy duty en el mismo nudo.
  • Prolongando la agonía de instalaciones obsoletas: La resolución también concede «extensiones» de vida útil para vetustos grupos diésel de 2 tiempos en Granadilla (TF-GR-05 y TF-GR-06).
  • Igualmente, se alarga la vida de turbinas aeroderivadas en Arona (TF-AR-01 y TF-AR-02).

El único rayo de luz en este despropósito fósil es la denegación de compatibilidad a los obsoletos grupos de la histórica central de Candelaria (Endesa TF-CA-01 y TF-CA-02), excluidos afortunadamente por «restricciones urbanísticas». Otros proyectos en esa misma central constan como desistidos.

El Inexplicable Silencio del Ecologismo

Aquí es donde debemos hacer una pausa y mirarnos al espejo como sociedad. Se acaba de autorizar por el Estado la instalación de casi 190 nuevos megavatios de motores de combustión y se ha regado con más de 30 millones de euros el afianzamiento de turbinas de gas. Estamos hipotecando nuestra atmósfera y anclando el sistema eléctrico de Tenerife a los gases de efecto invernadero para la próxima década.

¿Dónde está la indignación? La pasividad del movimiento ecologista tinerfeño ante este aluvión de nueva generación fósil es, francamente, ensordecedora. Se movilizan recursos, manifiestos y protestas masivas contra otro tipo de infraestructuras, pero cuando se trata de la médula espinal del cambio climático —las chimeneas térmicas que queman hidrocarburos día y noche en nuestras costas— reina el más absoluto de los silencios.

Hacer la vista gorda ante la instalación de docenas de megavatios fósiles bajo la excusa técnica de la «estabilidad de la red» es una complacencia peligrosa, porque legitima un modelo que nos condena climáticamente y retrasa la exigencia de verdaderas alternativas de almacenamiento limpio.

Doble racero en Tenerife

La Verdadera Solución: La Central Hidroeléctrica de Güímar

La profunda frustración que produce la resolución del BOE contrasta radicalmente con la gran noticia que, justo el 27 de febrero de 2026, marca nuestro horizonte. El Ministerio para la Transición Ecológica acaba de dar el pistoletazo de salida al proyecto de la central hidroeléctrica de bombeo reversible en Güímar.

Esta macro-infraestructura es exactamente lo que un sistema eléctrico aislado necesita para descarbonizarse de verdad. Con una inversión prevista de 1.000 millones de euros y aprovechando inteligentemente el pasivo ambiental histórico de las antiguas canteras, este colosal «disco duro» energético contará con 200 MW de potencia de turbinación.

El bombeo reversible es la tecnología probada a gran escala que nos permitirá guardar los excedentes de viento y sol para usarlos cuando la naturaleza no brilla ni sopla. Gracias a Güímar, podremos apagar por fin esos mismos motores de gas y grupos diésel que hoy vemos cómo se perpetúan en el BOE. Es la llave maestra para ahorrar unos 200 millones de euros anuales en nuestra factura de generación y, lo que es infinitamente más urgente, erradicar millones de toneladas de CO2 de nuestro entorno.

El Próximo Paso

No podemos abrazar la transición energética a medias. Mientras apoyamos con entusiasmo el indispensable avance del salto hidroeléctrico de Güímar, debemos ser enormemente críticos e implacables con las resoluciones que nos atan al pasado fósil. La emergencia climática no admite parches de gas ni silencios cómplices; exige valentía, almacenamiento masivo a gran escala y un rechazo frontal a seguir envenenando el único aire que tenemos.

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